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El verano es evidentemente una experiencia colectiva que afecta en diversos niveles a los individuos.Su duración e intensidad determina niveles de expectativas variables.

Sin embargo, es imposible refutar su asociación inconsciente con el ocio, el recreo y las vacaciones.Las ciudades costeras y tropicales como Rio de Janeiro viven en lo que podríamos llamar un eterno y permanente verano.

 Ciudades mediterráneas como Santiago de Chile o Madrid enfrentan este periodo desde dos posiciones:

 1.- la fuga inminente

 2.- la resignación al parque urbano

La primera es propia de las familias mas acomodadas, mientras que la segunda no es nunca una opción sino más bien una resignación a buscar un modo de pasar las mas altas temperaturas del año.Ciudades del norte de Europa como Colonia, Berlín o Londres sufren una verdadera psicosis obsesiva por vivir aunque sea por unos pocos días, del sol y  calor.

En ese sentido, la fuga o huida de la cuidad en dicha época es absurda y la ciudad se transforma en  parques nudistas al acecho de la tan preciada y requerida vitamina D.

 En las ciudades escandinavas como Estocolmo y Helsinki, la falta de calor y luz solar durante prácticamente todo el año y a lo largo de toda su historia ha dado pie a las más altas tasa de suicidio por depresión lumínica. Por esto, ha sido necesario la invención se sofisticadas terapias de luz o bien  rudimentarios y arcaicos baños de calor conocidos mundialmente con el nombre de Sauna Finlandesa.

Durante el verano de Rio de Janeiro, la obsesión es inversa. Todo el mundo procura espacios enfriados artificialmente a la vez que la ciudad posee la mas alta tasa de producción de hielo industrial. No es posible comprar una bolsa de menos de 5 kilos y la publicidad callejera alude obsesivamente a los iconos del frio tales como la antártica o los pingüinos. Entrar al metro de la ciudad, puede ser ciertamente una buena oportunidad para tomar un buen baño de frio.

 Quien no cuenta con los recursos suficientes para enfriar todo su hogar, optará por crear un verdadero Sauna invertido en una pequeña habitación, de modo que los  integrantes de la familia puedan turnarse por algunos minutos el refrescante y necesario lugar.Pero la idea del verano eterno es un cliché y los cariocas (los habitantes de rio) pasan a su modo sus propios “crudos inviernos”

 Al parecer siempre es necesario la expansión y contracción del verano e invierno respectivamente, y podríamos suponer que son fundamentales para el desarrollo del pensamiento, la cultura y la economía.

Como bien fue entendido por los antiguos romanos, quienes en certero latín  dejaron clara evidencia entre los dos momentos de la vida, nominando ocio al estado natural  de la humanidad y negocio a su negación, es decir a la voluntad constructiva de civilización y cultura.

Cristian Silva Avaria